Entre mar y tierra
Catherine Cosette

Dos mundos.

A veces ocurre que uno se equivoca. Aunque, a decir verdad, dichas equivocaciones suelen ser más frecuentes cuando hay presión o, en su defecto, desesperación. Lo peor viene después, cuando los frutos comienzan a madurar y resulta imposible no probarlos. Hay algo de culpa ahí, un sentimiento pesado que te hace bajar los hombros, la mirada y en ocasiones hasta las lágrimas. Y te preguntas: ¿Qué pudo haber sido peor? Y los vidrios de la ventana callan y sólo llegan a tus oídos rumores muy lejanos que te desconciertan. Pareciera que el mundo entero, con sus flores y sus venenos, te ignora y sigue girando maquinalmente. Al decir esto no me refiero, obviamente, al globo terráqueo que hemos habitado desde hace milenos y al que nos dedicamos a destruir en ardua labor diaria, sino a las personas que caminan por las banquetas, que van corriendo en sus carros, que siguen hablando de lo mismo y usando cada día nuevos aparatos ridículos. A este mundo me refiero, ya que sería una imprudencia decir lo mismo de las azucenas y las alondras, de los naranjos y la brisa del mar; este otro mundo es mucho más sensible y solidario que el primero.

2 Responses to “Dos mundos.”

  1. No podría estar mas de acuerdo contigo.
    No me agrada este mundo tan..indiferente, mecánico. Nos hemos convertido en homo-videns y hemos dejado el homo-sapiens por la paz.
    ¡Qué las máquinas hagan el trabajo!
    Cada día más sedentario, mas apático, más zombie.

    Bueno dejando eso, me ha gustado mucho el parrafo, sobretodo el final…de ese mundo sensible que se inventa a si mismo cada día.
    Con mi humilde comentario,

    Lucienne

    PD. La chica de mi “cuentito” se llama Isabel.

  2. Por eso mismo, “conocer” a alguien, ha perdido su interés.


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