Entre mar y tierra
Catherine Cosette

Traición y conspiración.

Marca el infeliz calendario que hoy es doce. ¡Mentira, absurda falacia! Hoy es once, hoy sigue y mañana seguirá siendo once. Once hasta el final de nuestros sueños, once dentro del recuerdo y para la utopía del pueblo. No dejará de ser once hasta que en la memoria caiga profundamente el olvido de los miles que aún se estremecen al pensar: Hoy es once de septiembre.

Han pasado sólo tres eternos segundos desde que Allende, con su último aliento, concluyó su mensaje al pueblo -Chileno, mundial, utópico- diciendo: “Estas son mis últimas palabras, teniendo la certeza de que el sacrificio no será en vano. Tengo la certeza de que, por lo menos, habrá una sanción moral que castigará la felonía, la cobardía y la traición”. ¡Certeza! Sí, ningún sacrificio en nombre del pueblo, de la justicia, del progreso equitativo, en fin, del amor a nuestros semejantes, será nunca en vano. Ni una sola muerte es en vano. Una flor que, marchita o fresca, cae desnuda sobre el suelo, siempre incita a las demás flores a levantar en alto sus pétalos y ser fuertes ante las próximas advercidades.

“¡Viva Chile, viva el pueblo, vivan los trabajadores!”, Allende gritó. Yo exclamo ahora: ¡Allende vivo en la memoria del pueblo que conoce al olvido como su propia perdición! No olvidemos las bases de todo aquello (de todo esto), no olvidemos quién fue, qué pretendía y cómo lo logró; no olvidemos que el cuándo fue un 11 de septiembre de 1973, fecha que varía en otros países que vivieron las consecuencias de aquel inmundo Plan de la década de los 70s (Cóndor, por si alguien deseaba saberlo). “La historia no se detiene ni con la represión ni con el crimen”. La historia la construye el pueblo y es justamente el pueblo el que lucha para que el mañana, que será de los trabajadores, se convierta en un hoy.

Ahora bien, hablar del once de septiembre y no mencionar el “ataque terrorista” a las Torres Gemelas, en un año tan cercano que es totalmente tangible (2001), es imposible. El mismo día, la misma suerte para el pueblo. Muerte, desgracia, intenciones ocultas del gobierno (que vino al ser el mismo que en 1973), injusticia y conspiración indiferente al sufrimiento humano. Todavía nos duele (me duele) a quienes vimos, en el preciso instante en que ocurría, a las dos Torres con sus miles cayendo inolvidablemente*.

Pero no es un dolor que deba permanecer callado, es un dolor que grita por salir de nuestros corazones y exige respuestas. Mucho se ha dicho y escrito al respecto; pero nada está claro aún. ¿En realidad Washington tenía conocimiento de que algo fuera de lo normal pasaría aquel día? ¿Fue acaso un pretexto dicho “atentado terrorista” para las invasiones y la guerra que hoy en día sigue vigente? ¿En realidad fue un atentado terrorista, o fue todo planeado por el propio gobierno?

Hoy no es doce, mañana no será trece. Hoy es once, como ayer. Hoy y hasta que lo que comenzó aquel once del 73 y del 2001, vea su fin.

* Fragmento de la canción “Cita con ángeles”, del trovador cubano Silvio Rodríguez.

One Response to “Traición y conspiración.”

  1. pues, yo puedo hablar del 11 de sep y no hablar de las torres :33333333

    pero mi caso es especial >__>

    me gusto, diferente a lo que normalmente pones aqui, aunq personalmente no tengo una sola gota en mi sobre lo que paso en Chile y lo de New York, aunq haya sido recien y el terrorismo sea de lo peor en el mundo actual, me tendra sin cuidado hasta el momento en que haya afectado el gobierno mexicano.

    Del dolor de la gente ya es otra cosa…


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