Ceguera
Sus ojos decidieron un buen día separarse del resto del cuerpo para comenzar a buscarme por el mundo. Rodando se movieron entre las calles, los gatos y los fantasmas que rondan la ciudad de los recuerdos. Mientras tanto yo yacía oculta entre mis pensamientos, esperando sin saberlo. Ciega. Y los ojos rodaban, rodaban. De tierra y desperdicio se fueron ensuciando, pero nada los detuvo, seguían rodando. Un día, cuando yo escuchaba a mi libro murmurar en las orillas del parque, sus ojos llegaron a mi ceguera y se instalaron sin pedir permiso. Hoy ambos seguimos siendo ciegos, pero ciegos juntos.
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hola te vi en last fm, somos tocayas. no conosco a muchas cosettes
nice meeting you
cosette - Febrero 16, 2009 at 4:28 pm