En la mesa
Sus manos jugaban inquietas por debajo de la mesa, mientras lo miraba con deseo y ansiedad. Difícil verse cada día y compartir las noches, sin buscarse uno en el otro, sin que las ensoñaciones consumieran sus desvelos.
Sus manos jugaban inquietas por debajo de la mesa, mientras lo miraba con deseo y ansiedad. Difícil verse cada día y compartir las noches, sin buscarse uno en el otro, sin que las ensoñaciones consumieran sus desvelos.